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Cuando estalló la Primera guerra mundial en Europa, los dirigentes de la Iglesia Adventista tuvieron problemas con las autoridades locales, por las doctrinas que profesaban, basada en ello y para evitar problemas más fuertes, los dirigentes de la Iglesia Adventista tomaron nuevas posturas y puntos de vista en temas que en un tiempo atrás no se hubieran hecho.

La posición original de no combatientes se cambió por completo, los pastores Adventistas aconsejaron a los miembros de iglesia a ir a la guerra, pero unos cuantos siguieron sus principios y no aceptaron, defendiéndose con estas palabras: “En todo lo que hemos dicho, hemos demostrado lo que la Biblia enseña: primero, que la participación en la guerra es una transgresión del sexto mandamiento; segundo, que prestar servicio militar en sábado es una transgresión del cuarto mandamiento”.

Incluso el pastor G. Dail, secretario de la División Europea, en carta circular del 2 de agosto de 1914 instruía al pueblo: “Debemos cumplir alegremente nuestros deberes militares, sea que estemos en el servicio o seamos llamados a servir, para que los oficiales vean en nosotros soldados valientes y leales, dispuestos a morir por nuestros hogares, por nuestro ejército y por nuestra patria.”

En declaración dirigida al Ministerio de Guerra , el 4 de agosto de 1914, en nombre de la Unión Alemana Oriental, firmada por su presidente, H. F. Schubert, se declaraba: “Nos hemos unido estrechamente en defensa de la patria, bajo estas circunstancias, también empuñaremos las armas en sábado.”

Ante esta posición contraria a las Escrituras, los creyentes que no estuvieron de acuerdo con las declaraciones de la dirigencia protestaron y al procurar mantenerse fieles, a pesar de la persecución, el encarcelamiento, la tortura y la muerte misma, finalmente fueron separados, o excluidos de la iglesia.

Tanto en Europa como en Norteamérica –sede de la Conferencia General- se tenía conocimiento de los acontecimientos, pero los europeos con su práctica y los norteamericanos con su silencio, aprobaron las nuevas posturas tomadas por la Iglesia.

Terminada la Guerra los diferentes, grupos de creyentes separados de la Iglesia Adventista, buscaron la forma de reconciliarse con la Iglesia, una de las reuniones más importantes fue la que se realizó en Fridensau, del 21 al 23 de julio de 1920, entre los miembros de la directiva de la Asociación General, de la División y Uniones Europeas, y el llamado “Movimiento Opositor”, que pasaron a conformar el Movimiento de Reforma.

Dichas reuniones acabaron sin lograr la unificación del movimiento a la Iglesia Adventista. En vista de que la separación se iba haciendo más grande en puntos doctrinales como la no participación en la guerra, el no consumo de carne (vegetarianismo) entre sus miembros hicieron que el movimiento se organizara en forma separada de la Iglesia Adventista.

La primera reunión de la Conferencia (Asociación) General de los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma, se realizó en la ciudad de Gotha, Alemania del 14-20 de julio de 1925, con la participación de delegados de las cuatro uniones que en ese entonces formaban el Movimiento de Reforma.

La sede de la Conferencia General se ubicó primero en Isernhagen, Alemania, luego pasó a Basel, Suiza. Después de la Segunda Guerra Mundial, fue trasladada a Sacramento, California. Las oficinas de la sede mundial (Conferencia General) están actualmente establecidas en Roanoke, Virginia, Estados Unidos de América. La iglesia cuenta con membrecía en más de 100 países alrededor del mundo, organizada en Uniones, Campos y Misiones.